A veces parece que no hago parte de nada,
Pero de repente hago parte de todo y de todos,
Entonces me doy cuenta que es a mí
A quien le falta todo,
Y que por miedo a
aceptarlo
Me escondo es ese castillo lleno de nada,
En esa frialdad disfrazada de sonrisas falsas,
Llena de silenciosos pensamientos,
De deseos insatisfechos,
De añoranzas ya olvidadas.
Pero que más puede esperar un hombre muerto?
No puede ser más que una triste vida solitaria,
Porque un hombre muerto no puede tener sueños
Porque un hombre muerto no encuentra la felicidad en nada,
Y ahora solo en silencio espero
El eclipsar de esta difícil
jornada.
Un hombre muerte puede encontrar felicidad en la vida, fuera de esa lápida polvorienta y despojándose de su parte necrófila
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