A veces no sueño porque es inútil pensar en el mañana,
a veces no pienso porque es triste entender tanta ignorancia,
a veces no escucho porque las palabras me dañan,
a veces no veo porque solo hay sangre derramada,
a veces no río porque no vale la pena ser hipócrita,
a veces no siento porque me da miedo encontrar quien me sienta,
a veces no espero porque no es justo perder el tiempo,
a veces no camino porque se que volveré,
a veces no suspiro porque nadie lo logra comprender,
a veces no huelo porque ese hedor a mierda me hace estremecer,
a veces no estoy solo porque necesito recordar por que me alejo,
a veces no canto porque mi voz es melancólica.
A veces no escribo porque no me quiero conocer...
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martes, 31 de julio de 2012
Mi soledad acompañada?
Por fin lo he comprendido!
no hace falta un puñado
de ratas, ni tampoco un
cuarto lleno de espejos
de dos caras.
No hacen falta tampoco
las caricias de fantasmas
ni las dulces palabras
de una flor envenenada,
ahora he comprendido
que la soledad me acompaña
sin importar donde este y
valla a donde valla.
Me he dado cuenta también,
que hablar con los ecos
no me hacen crecer,
y que el murmullo
solo me engaña, me confunde
y me calla.
Por eso cuando me siento
con mi compañera carcelaria,
la miro con respeto, la toco
con recelo, la escucho
con detenimiento
y la asfixio con mis dedos,
Así es como mi soledad
me acompaña
noche tras noche
una lucha que nunca acaba.
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