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martes, 1 de enero de 2013

ANALICIS DE LA OBRA “MEDELLÍN, A SOLAS CONTIGO” GONZALO ARANGO.


Sobre GONZALO ARANGO

Gonzalo Arango Arias (18 de enero de 1931 Andes, Colombia  - 25 de septiembre de 1976 Tocancipá, Colombia) fue un escritor y poeta colombiano. En 1958 fundó el nadaísmo, movimiento de vanguardia de repercusión nacional, que intentó romper con la Academia de la Lengua, la literatura y la moral tradicionales.
Desde cuando funda el nadaísmo hasta que conoce a Fernando González y se vuelve a firmar Gonzalo Arango y se hace misionero y los nadaístas lo acusan de haberse convertido en un humanista decadente.
Los nadaístas, filonadaístas, entrometidos, espías de la secreta, buscones, admiradores, droguistas y carteristas y curiosos se reúnen por las tardes frente a la librería horizonte de la calle Maracaibo, cuyo propietario, editor de parnasos criollos, cojo y solterón empedernido, era primo de Gonzalo Arango, una fábula de señor que debió hacer con excesiva frecuencia de paganini obligado, aunque no era rico a pesar de haber sido reconstruido con alambres de platino pues se había precipitado del cielo en avioneta. Gonzalo tenía lecturas abundantes y bien puestas, no como adornos de plumas para exhibir en el juego de salón de las vanidosas erudiciones de nemotécnicos, sino como experiencias vividas, vivenciadas como savias, más notables porque no se dejaban notar. Pueden rastrearse a través de su trabajo literario, sobre el cual chorrean y se ensamblan. Muy pocas veces hacía citas ni se refería a libros ni sustentaba sus obsesiones en autoridades vivas ni muertas. Las lecturas, la cultura, estaban hechas vida, la piel y la conducta. Amílcar era, según sigo creyendo, el más inteligente, y el más indolente también, con una ilustración refinada para el medio de la edad, que abarcaba Ronsard, Hölderlin y Proust, la nueva novela francesa; hacía parodias de Butor y Robbe Grillet; traduce a Nabokov; experimenta idiomas inventados, sonidos. Gonzalo es más instintivo. Ambos tienen el mismo aire salvaje y pueblerino y saludable, aunque Amílcar se peina como la Sagan y parece un carnero y a pesar de la pose de lejanía misteriosa de Gonzalo. Predican la enfermedad, el vómito y el vicio aunque no han pasado del humilde Pielroja, la cafeína y el ron de las tiendas de esquina. Gonzalo se desentiende definitivamente del derecho y la política. Amílcar deja quieta su carrera en el escalafón. Están felices. Van entendiendo lo que quieren mientras caminan, lo van perfilando. Y por gravedad, poco a poco se les van adhiriendo un montón de muchachos inteligentes, camajanes despistados, hijos de papi, sicópatas, poetas, pintores, unos en plan de cambiar la vida, o al menos cambiar la propia, los otros porque aspiran a divertirse o a saquear las carteras de sus admiradores. Pronto los nadaístas forman con todo y patos (y pathos) una cuadrilla escabrosa para la pacata norma parroquial.
Fragmento extraído de la página oficial de Gonzalo Arango http://www.gonzaloarango.com/vida/escobar-eduardo-1.html

El motivo por el cual escojo este autor y además la obra “Medellín, a solas contigo” es porque siento una gran afinidad con sus dolencias con sus incógnitas y con sus respuestas, para mí como para otros tantos ha sido y un mentor una base de apoyo para no sentir que el sentimiento es único, en su escritura se puede sentir el dolor de un loco atormentado por la realidad.

“Medellín, a solas contigo” particularmente me gusta porque al leerlo me revive sentimientos y paisajes, me cuestiona sobre manera, saber que son los mismos sentimiento en otros tiempos, que son los mismos sentimientos  ya expresados ya compartidos y no escuchados, que me dice que algo anda mal y que no soy yo quien está mal, que esos sentimiento de “loco” incomprendido que de vez en vez causan una dualidad no son más que el resultado de ser hijos de esta tierra, de ser hijos de una patria cuadriculada y encaminada a la autodestrucción, una patria que se encarnizo tratando de enceguecer  y de vender lo hermoso que tiene o tuvo ya no sé.

“¡Oh, mi amada Medellín, ciudad que amo, en la que he sufrido, en la que tanto muero! Mi pensamiento se hizo trágico entre tus altas montañas, en la penumbra casta de tus parques, en tu loco afán de dinero. Pero amo tus cielos claros y azules, como ojos de gringa.
De tu corazón de máquina me arrojabas al exilio en la alta noche de tus chimeneas donde sólo se oía tu pulmón de acero, tu tisis industrial y el susurro de un santo rosario detrás de tus paredes.
Bajo estos cielos divinos me obligaste a vivir en el infierno de la desilusión. Pero no podía abandonarte a los mercaderes que ofician en templos de vidrio a dioses sin espíritu.
Te confieso que no me gustaba tu filosofía de la acción, y elegí para mí la poesía. Este era el precio de mi orgullo y mi desprendimiento.”
                                                                     Fragmento “Medellín, a solas contigo”

Por eso ese sentimiento de querer reventar de ira, cada vez que camino por la cuidad, es esa melancolía disfrazada de frialdad, al ver que tanta ignorancia a sabido triunfar, es querer luchar contra un mostro que no se puede controlar, es saber que la derrota ya pronosticada está, es entender que no hay peor enemigo que el vil metal.

“A veces apestas a gasolina y hollín, mi pequeña Detroit. Cuando me abrumas con tus puercos olores siento piedad por tu insensato autodesprecio. Ni siquiera hay un rinconcito en tu monstruoso corazón de máquina para que florezca la flor bella, la flor inútil de la Poesía.”
                                                                     Fragmento “Medellín, a solas contigo”

Y son estas apreciaciones, con las que me identifico, ese sentimiento bucólico de Gonzalo, esa sensación compartida de no querer hacer parte de una sociedad corrupta e industrializada, que no escatima esfuerzos en su deterioro, en su desgaste acallado, en esos gritos silenciosos de seres que supieron dar cuenta de que algo anda mal, de sujetos incomprendidos por que no hablan el mismo lenguaje, el lenguaje del dinero, ese lenguaje capitalista que nos acobija, que discrimina, que nos divide, que nos hace débiles, que LOS enriquece.

“He sabido estimarme en la medida en que me despreciabas. Abracé la soledad porque me arrojaste de tus templos, tus fábricas y tus cementerios donde no daba la medida de la muerte. Me cerraste todas las puertas y me quedé fuera de tí, sin tí, y me obligaste a mirar hacia lo alto y hacia el fondo, a mi alma y al cielo.”  
                                                                     Fragmento “Medellín, a solas contigo”

Así mismo al igual que El, yo y seguramente otros tantos, nos sentimos excluidos de una ciudad que no fue pensada más que para borregos, donde lo único que queda es ese ensimismamiento desesperante e impotente de saber que lo poco que se haga se verá reflejado en pocos porque pocos tienen los ojos abiertos, se fabrican mascaras a diario, unas de miedo, otras de ignorancia, otras de avaricia,  y otros simplemente son ciegos. Pero esto es un proceso lento un asesinato perfecto, donde no hay culpables por que todos lo estamos permitiendo.

“Tu morbosa imaginación no puede concebir dos seres puros hijos del sol, o de la noche, porque los condenas con tu diabólica moral redactada por inquisidores prostáticos.
Francamente, Medellín, eres peligrosa. Eres como el diablo para comprarle las almas, con la diferencia de que tú no las condenas al Infierno, sino al No-ser.”
                                                               Fragmento “Medellín, a solas contigo”


Y es esa pantomima de la moral disfrazada, ese hecho repudiable de escandalizar los actos puros por mantener una fachada, pero es hacerse el tonto cuando nos meten los dedos en la boca sin siquiera sentir nada, es ese fastidio que siento cada vez que me hablan de morales reprimidas que no sirven de nada, es esa falta de carácter que le hace falta a mi patria, la falta de voz que siempre estará silenciada, y el desinterés que comienza a emerger cuando uno se cuestiona si vale la pena hacer algo. Donde todo tiene que ser negocio porque o sino no sirve de nada.


“Puro dolor de dicha en esta noche desierta, sin amarte, sin teléfono para llamar a Dios, solo con mi soledad que no sabe dónde buscarte mi amor perdido, mi monja.
¡Oh, alma mía, qué amarga es la belleza!”

                                                                      Fragmento “Medellín, a solas contigo”


Pero como siempre solo queda el sosiego del aislamiento, la tranquilidad atormentada, la realidad paralela donde solo queda apreciar las pocas cosas hermosas que quedan, esa realidad que te obliga a alejarte a las verdes montañas donde esperas ahogarte con tanto aire puro y donde sabes que si quedas ciego tendrás el mejor recuerdo para acompañar las noches veladas. Donde uno se olvida de tanta desdicha y que por pocos instantes se escapa una sonrisa, pero dicha sonrisa se desdibuja enseguida por la intervención que ya ha traspasado las verdes montañas, donde cada vez el comercio engendra pequeños huevecillos de “comodidad” para aquellos seres no se conforman solo con irrumpir en el lugar, sino que esperan tener todo a disposición porque han olvidado su instinto salvaje, y pretenden domesticar todo empezando por sus  débiles almas.

“Desgraciadamente esa noche no tenía siquiera cigarrillos para conquistarte, para proponerte un “negocito” que es el único lenguaje que te conmueve.”

                                                                      Fragmento “Medellín, a solas contigo”

Ya para finalizar este ultimo fragmento, que sirve como ejemplo práctico de la falta de pertenecía de autoridad y de consciencia, que maneja mi cuidad, y quien dice solo mi cuidad, todas las sociedades. En Medellín hasta las madres tienen precio, que falta de dignidad y de orgullo, pero que se puede esperar si quien nos “cuida”  nos recrimina y nos inculpa por pereza de actuar, donde los crímenes más atroces quedan impunes y las cárceles y correccionales están llenos de jóvenes  ancianos y adultos, que robaron por un pedazo de pan, pero eso culpa es de la falta de educación la falta de empeño el desinterés interesado que tienen en fabricar borregos.

“Medellín, a solas contigo” es una mirada desde afuera de un loco incomprendido, una mirada que muchos compartimos pero que al final de cuentas nada pasa solo con sentirlo.

Anexo aquí el link donde está el audio del poema por si lo quiere escuchar completo.

2 comentarios:

  1. Cómo se clasificaría este escrito:
    Poesía? o
    Prosa poética?

    Todo lo de Gonzalo Arango es genial. Absolutamente genial. Saludos.

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